| Lidia Borda junto a Juan Nucci, Elsa Massa y Carlos Corbella |
Acompañada por las Madres de plaza 25 de Mayo y el Sindicato de Trabajadores Judiciales, Lidia agradeció al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), e hizo un reconocimiento especial al “ex presidente Néstor Kirchner por su política que nos permitió avanzar en la lucha contra la impunidad de los genocidas”.
ex jefatura de policía de Rosario.
“Estoy convencida de que el pueblo ya condenó a los asesinos de mi hermano y los treinta mil desaparecidos, ahora le toca a la justicia sentenciarlos a perpetuidad y en cárceles comunes”, reclamó Lidia.
Roberto José Borda, empleado del juzgado correccional 2 de los tribunales locales, pero oriundo de la localidad santafesina de Rufino, desapareció el 7 de julio de 1976 y nunca más se supo de él. Militaba en el Movimiento Social de Inspiración Cristiana (MOSIC), vinculado al Movimientos de Sacerdotes del Tercer Mundo.
Hace diez días el juez federal de San Nicolás, Carlos Villafuerte Ruzo, convocó a sus familiares para reconocerlo en fotografías y notificarles el hallazgo de sus restos en el cementerio de Pergamino.
Según se pudo determinar por la investigación judicial, Borda apareció muerto en un camino rural cercano a Pergamino, en la localidad de El Socorro, el 10 de julio de 1976.
Lidia ofreció este miércoles una conferencia de prensa en el local de la Asociación Tribunales de Rosario, el gremio que ayudó a fundar su hermano desaparecido.
"En el momento en que el cuerpo de Roberto es hallado, el 10 de julio de 1976, a tres días de su desaparición, se tomaron las huellas dactilares y se les sacaron fotos al cuerpo", narró Lidia sobre la investigación que permitió identificarlo.
"Se armó un sumario que fue trasladado al juzgado federal de San Nicolás, mientras que los restos se enterraron en el cementerio de la ciudad de Pergamino", agregó.
Según explicó, "el expediente durmió durante años y cuando llega la democracia, por lo que nos cuentan extraoficialmente, hubo órdenes de destruir toda esa información, pero un empleado de tribunales guardó el expediente".
Lidia dijo que se trataba de un expediente con "tres NN enterrados en Pergamino, uno no se pudo conocer nunca su identidad porque el cuerpo fue encontrado totalmente calcinado, el segundo pudo ser identificado por el apellido Gómez, y el tercero, que es mi hermano, a través de las huellas dactilares".
Explicó que personal del Equipo Argentino de Antropología Forense y peritos de la División de Investigaciones Criminalísticas de la Prefectura Naval cotejó la información digital del expediente
de San Nicolás con datos de desaparecidos en la provincia de Buenos Aires, con resultado negativo.
Entonces la investigación "se extendió a otras provincias" y tras cinco años de realizar comparaciones, dijo Lidia, se estableció que uno de los NN enterrados en Pergamino era Roberto
José Borda, su hermano.
Sin embargo, los restos de Roberto Borda no podrán ser recuperados, ya que sobre el lugar donde habían sido depositados se construyó con posterioridad un panteón.
En cuanto a la causa judicial, su hermana informó que “va a continuar y ya se cambió la carátula, la original era ‘NN homicidio’, y la nueva se cambió a posteriori de mi declaración como ‘Roberto Borda, privación ilegal de la libertad, torturas y homicidio agravado’”.
Por su parte, el titular del sindicato de Judiciales Rosario, Juan Nucci, dijo que su gremio acompaña “a Lidia por solidaridad, pero también hay un compromiso de nuestra organización porque él (por Roberto) fue parte de la militancia que transforma la vieja asociación civil en el sindicato”.
“Es del grupo de compañeros que fundó esta organización, él es parte de nuestra historia, es el desaparecido que tiene esta organización”, agregó Nucci.
El dirigente sindical sostuvo que la identificación de Borda “es un hecho conmocionante, pero sabemos que es un paso importante en la construcción de este saldo que los argentinos nos debemos que es verdad, memoria y justicia”.
Redadcción Rosario.Com