Una treintena de trabajadores de las dos estaciones que la firma Ricardo Risatti posee en esta ciudad, retomaron desde el pasado sábado una serie de medidas de fuerza en pos de un reclamo que los tuvo en conflicto hasta mediados de octubre con la patronal y que ahora vuelve a enfrentarlos por considerar que se “incumplieron los acuerdos”.
Así lo manifestó ayer a el delegado gremial Gerardo Doroszczuk, quien precisó que en esta segunda etapa de protesta se trasladaron a los accesos a las estaciones que están situadas en ruta 7 y en el centro de la ciudad, en la intersección de calles Colón y España, respectivamente.
En el lugar, los manifestantes entregan folletos y explican a los clientes cuáles son los ejes del reclamo.
“Estamos juntando firmas en adhesión a nuestro reclamo y hasta ahora hemos conseguido una adhesión casi total de clientes que se niegan a cargar combustible”, señaló Doroszczuk. Puntualmente, los empleados reclaman por el despido de un empleado con 17 años de antigüedad y de una mujer embarazada, y otros 18 puntos más que aún carecen de respuestas, según explicaron.Entre ellos, enuncian la necesidad de respetar las 12 horas de descanso previstas y del plazo previo al otorgamiento de vacaciones, entre otros. Cabe destacar que a mediados de octubre el conflicto llegó a un paréntesis tras la intervención del Ministerio de Trabajo.
Sin acercamientos
“Hasta el momento no hemos tenido ningún tipo de acercamiento para dialogar, ni desde el sector empresarial ni desde el Ministerio de Trabajo”, señaló el delegado gremial.
Asimismo, ratificó que continuarán ejecutando la medida de fuerza hasta tanto consigan soluciones a su reclamo.
Despido reiterado y ensañamiento:
El pasado 16 de octubre, los trabajadores de la estación de Servicio de Risatti, todos ellos afiliados a la AGTPAC-FeTERA, luego de una semana de paro, ganaron un conflicto que garantizaba la eliminación del despido aplicado al trabajador Walter Álvarez por parte de la firma Risatti y la realización de una mediación por parte de un reconocido abogado de la Universidad de Córdoba, el Dr. Carlos Toselli, que debía determinar la validez de las acusaciones de Risatti, contra su empleado, fundadas en hechos administrativos, que el mismo empleador se encargó de aclarar que no constituían delito.
Risatti, nunca se presentó a la mediación.
De acuerdo a lo pactado, debía entonces reincorporar definitivamente a Álvarez y dejarlo libre de sanción.
Lejos de cumplir, Risatti notificó a Álvarez un nuevo despido y desató un enfrentamiento que llevó a los trabajadores al paro y a buscar apoyo popular e institucional. La novedad del incumplimiento de Risatti y la ejecución de lo que hoy muchos llaman despido por ensañamiento, se conoció el pasado 16 de noviembre y reitera motivos y acusaciones ya retractados el pasado 16 de octubre.
Los años de práctica generan acostumbramiento
El 15 de octubre pasado, Ricardo Risatti, en una audiencia de conciliación, citada mediante los buenos oficios de la fiscal Lelia Manavela, confesó que en su firma, a lo largo de los años, él había despedido a muchos trabajadores, sin tener problemas.
No entendía por qué, ahora debía dar explicaciones, o reconsiderar su decisión. Por supuesto que la aplicación del despido, como “forma de disciplinamiento”, según acotó su abogada, no había tenido cuestionamiento en muchos años, pero desde hace algunos meses, sus empleados habían decidido afiliarse a una organización sindical nueva, la AGTPAC – FeTERA, habían elegido delegado y elaboraron una lista de 18 reclamos, que después de discutir y analizar, presentaron en forma de petitorio.
El poder de Risati comenzaba a cuestionarse, y los trabajadores pretendieron discutir la seguridad e higiene laboral, el Convenio Colectivo de Trabajo, sus remuneraciones y los abusivos descuentos que sufren en sus salarios por supuestos faltantes de mercadería no inventariada. Por supuesto, Walter Álvarez, participó activamente de las discusiones, y hasta explicó los reclamos frente a Risatti.
